- En 2024 Pemex informó 263 tomas ilegales que no se hicieron públicas en Tabasco. Reportes aparecieron al cambiar el gobierno estatal.
Por Héctor Tapia
(tabascohoy.com) . – En 2024, Tabasco tuvo cero tomas clandestinas, según el Instituto para la Gestión, Administración y Vinculación Municipal (IGAVIM Observatorio Ciudadano.
El dato no es menor: durante ese año, el estado no apareció en los rankings nacionales del huachicol, ni en los de hidrocarburos ni en los de gas LP.
El estado de los ductos —cruzado por el sistema nacional de distribución, sede de Dos Bocas, con infraestructura petrolera activa— simplemente desapareció de las estadísticas. La cifra, sin embargo, no resistió el calendario. Bastó medio año de nuevo gobierno para que Tabasco reapareciera.
En los primeros seis meses de 2025, se documentaron 52 tomas ilegales, localizadas en los mismos municipios de siempre: Cárdenas, Huimanguillo, Cunduacán.
En paralelo, documentos oficiales de 2024 obtenidos vía transparencia confirman al menos 263 piquetes ese año. Las tomas existían, pero las detecciones operativas colapsaron.
SILENCIO NUMÉRICO
Durante cinco años, Tabasco fue una anomalía estadística. Mientras entidades como Hidalgo, Jalisco o Veracruz acumulaban miles de tomas, Tabasco retrocedía en los registros.
En 2023, año del apogeo del grupo criminal La Barredora, ya no había una sola toma reconocida. Solo bodegas aseguradas, camiones detenidos y combustible ilegal decomisado cerca de refinerías o puntos de distribución.
El silencio numérico coincidió con el dominio operativo de una organización criminal local, La Barredora, señalada por reportes periodísticos de controlar el negocio del huachicol en la región.
Ni las cifras oficiales de Pemex, ni los registros públicos de la Fiscalía General de la República, ni los informes de la ASF lograron insertar al estado en los sistemas nacionales de alerta.
La revisión de datos muestra un periodo completo sin hallazgos, seguido por un repunte inmediato con el cambio de administración, sugiriendo un vacío en la vigilancia.
EL ENGAÑO OPERATIVO
Entre 2020 y 2023, los registros de huachicol en Tabasco se desplomaron. En 2021 se reportaron apenas 22 tomas. En 2022 quedaron en cuatro.
Para 2023, Tabasco desapareció por completo de los listados nacionales. La infraestructura y los ductos seguían ahí. Lo que cambió fue la efectividad y el registro de las detecciones.
En paralelo, Pemex y la Sedena reportaron aseguramientos de combustible, detenciones de camiones con carga ilícita y cateos en bodegas. La actividad ilegal no dejó de existir: dejó de registrarse como toma clandestina. La estadística mostraba un descenso que los operativos de decomiso no confirmaban.
La contradicción se amplificó en 2024. El IGAVIM reportó cero tomas, mientras que documentos obtenidos vía transparencia acreditan 263 reportes de Pemex en Tabasco entre enero y septiembre.
La ausencia de hallazgos no reflejaba la realidad operativa, sino una falla grave en el sistema de registro.
Se reportan cifras, pero duplicadas
El registro oficial del huachicol en México depende de quién lleve la cuenta. El Instituto para la Gestión, Administración y Vinculación Municipal (IGAVIM) es un observatorio ciudadano clave que se basa en información oficial de Pemex y Sedena.
Según Pemex, en 2024 hubo 263 perforaciones documentadas. Según Sedena, ese mismo año se aseguraron vehículos, bodegas y cargamentos ilícitos. Según IGAVIM, la cifra fue cero. Tres fuentes, tres panoramas. Un mismo territorio.
La diferencia radica en que IGAVIM se basa estrictamente en lo que Pemex reporta como toma clandestina detectada. Pemex, en cambio, distingue entre tomas localizadas, tomas desactivadas y reportes internos de integridad del ducto. El resultado es un sistema sin convergencia que permite la simulación.
En 2024, la brecha se volvió insostenible: Pemex confirmó 263 tomas en respuesta a solicitudes oficiales, pero ninguna se convirtió en registro estadístico para IGAVIM. Para 2025, la discrepancia desapareció: IGAVIM registró 52 tomas en los primeros seis meses. Lo que no apareció en 48 meses de vigilancia, reapareció en 180 días.
La diferencia no está en la actividad criminal. Está en la forma de documentarla. Los datos federales muestran que el huachicol nunca dejó de operar en Tabasco. Lo que cambió fue la cantidad de hallazgos formalmente consignados. El delito no desapareció; desapareció su registro.
OMISIÓN Y GRUPO CRIMINAL
Las tomas clandestinas no regresaron de manera dispersa. Reaparecieron exactamente en los mismos municipios que históricamente han sido puntos de trasiego: Cárdenas, Huimanguillo y Cunduacán. El rebrote estadístico de 2025 confirmó el mapa que había permanecido sin detecciones durante cuatro años.


